Jueves 20 de Mayo de 2010, cielo grisáceo, algo denso y con pintas negras que claramente denotan o indican una inminente lluvia, que a la postre llega, más no con la intensidad pensada, una de las que llamamos comúnmente "espanta bobos", y a pesar de este episodio la multitud siguió allí expectante, impaciente, vigilante casi que como un depredador esperando su presa, de forma desordenada y nada sutil se mezclaban las figuras de cientos y cientos de aficionados, fans o como se quieran llamar; la única verdad es que todos esperábamos lo mismo, ansiábamos que nos abrieran las puertas de este primer filtro de seguridad, hombres, mujeres, jóvenes todos estábamos ahí con más de doce horas de anticipación para el acto que nos comulgaba en tal sitio.
Al momento de la apertura de dicho filtro, empezamos a empujar a forcejear a impacientarnos cada vez más y más con la ilusión de que al pasar este ya seriamos al fin libres de entrar al parque de poder acomodarnos de una vez por todas para asistir a tan magnífico show.
Pero en el mismo instante en que pasamos por este control fue cuando nos dimos cuenta que era este el primer filtro y no la tan anhelada puerta de ingreso al parque, acto seguido correr para poder que dar en los primeros puestos de la fila pero fuimos abatidos por la gente que estaba allí, en el primer filtro desde días antes acampando, aún así nos volvimos a aglomerar y que damos todos como ovejas en un corral sintiendo la respiración fuerte de las personas más cercanas y su ansiedad por que abriesen rápido la bendita puerta, claro que era la misma ansiedad que manejábamos todos.
Se escucho un rumor, que las puertas serian abiertas horas antes de lo acordado lo cual ya era un alivio ya que después de la mencionada lluvia o chaparrón del que hablamos anteriormente, como suele suceder en Bogotá salió de entre las montañas del oriente de mi ciudad un sol resplandeciente, intenso y agobiante que se sentía cada vez con más fuerza a medida que transcurría el día y que la gente se iba acumulando y apretando más y más, pero fue solo eso un rumor ya que a la supuesta hora indicada para la apertura de las puertas, en las mismas no ocurrió nada de nada es más los que estaban cuidándolas para que nadie se colara no dieron ni muestras de querer hacer algo al respecto, aún con la gran cantidad de gente que se encontraba ya tanto adelante como atrás de nosotros.
Con el sol quemándonos, y nosotros haciéndole el quite tapándonos con lo que teníamos al alcance chaquetas camisetas, bolsas de mecato, con la mano los antebrazos, cualquier cosa valía la pena con tal de ver lo que nos esperaba.
Con la apertura del segundo filtro de seguridad fue como si se diera la salida de la carrera reina del atletismo los 100 metros planos, corriendo, empujando, arengando iban los fanáticos a su encuentro con el destino con un destino que algunos veían muy lejano que percibían casi imposible pero que ese día a las 8:00Pm se iba a cristalizar, a materializar, a volver realidad se convertiría en algo inolvidable.
Llegó el momento de entrar y tratar de elegir un lugar ideal para que la visibilidad fuera perfecta sin cabezas que impidieran la visibilidad, y preferiblemente un lugar alto, o con una especie de nivel por que mis acompañantes no eran los más altos, más bien del promedio colombiano o un poco inferior para hacer honor a la verdad, en fin volviendo a lo que nos atañe fue cuando vimos ese escaloncito a un costado del escenario donde quedábamos un poco más altos que los demás, pero no que los que estaban a nuestros costados y empieza la última parte de la espera eran las 3:30PM y el artista principal y por el que más de 40.00 personas estábamos allí, según las boletas saldría a escena a las 8:00PM, no importaba el ambiente era de ansiedad pero al mismo tiempo de camaradería, de compañerismo, se sentía una vibra muy intensa muy al tope, pero muy bacana.
Salen Las Pirañas Amazónicas y calientan el ambiente, suben los decibeles y preparan a la audiencia con su explosivo, letal y rápido Rock and Roll, acto seguido después de dicha presentación, cae un telón con el logo de la banda protagonista de la noche, fueron 5 minutos de tensión antes de escuchar el primer acorde de guitarra y de escuchar como casi de ultratumba la voz de uno de los mejores cantantes de Rock en la historia Steven Tyler, si señor lo que habíamos esperado por más de 15 años estaba al fin a unos centímetros de distancia lo veía y no lo creía estaba viendo a la banda que hizo que yo me volviera rockero, a unos metros de mi y antes mis atónitos ojos estaba la legendaria banda Aerosmith con sus legendarios líderes en frente, el vocalista Steven Tyler y el gran guitarrista Joe Perry, tan cerca que podría decir que casi los podía tocar.
Fueron las dos horas y media más intensas de mi hasta ahora corta vida fue hacer uno de mis sueños realidad y los de más de 40.00 espectadores, fans, fanáticos o como se le quiera decir que tuvieron el privilegio de ver a estos abuelos del Rock en vivo y en persona, no importo la lluvia que empezó a caer inclementemente con el primer acorde de guitarra y con la primera exhalación de voz de Steven y solo cesó cuando se despidieron cuando ya el parque Simón Bolívar de la ciudad de Bogotá quedó en silencio, como si un espectador más hubiese estado allí todo el recital y que no se hubiese ido hasta que sonó el últimos de los acordes de esta gran y memorable banda, algo por lo que los que asistimos a magno evento debemos sentirnos orgullosos y del cual muy seguramente nuestros hijos y nietos conocerán por boca nuestra ya que gracias a la tradición oral el recuerdo de los más grandes del rock perdurara por muchísimo tiempo en el futuro tanto como lo han venido haciendo a lo largo de más de 30 años de carrera artística y como diría Gustavo Cerati, "gracias totales".

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